Generando ideas: la mejora que no cesa
Contar con un equipo involucrado es una de las ventajas de Alegre Poland. Esta implicación se nota en el ambiente, en los cambios de turno y en los cafés. Y en la cantidad de ideas de mejora que la plantilla propone. En el sistema interno, las personas trabajadoras sugieren cambios semana tras semana, con la constancia de quien sabe que está generando valor real.
Para Aleksandra Armata, coordinadora del sistema Núvol en Worclaw, hay un momento muy significativo que se produce en el proceso de mejora y es "cuando un empleado presenta una idea de forma proactiva, habla abiertamente de ella y ve cómo se implementa realmente." Ese instante en que alguien comprueba que su voz ha cambiado algo tangible en la planta, es tan valioso o incluso más que el propio premio.
Recolectar e implementar buenas ideas
Núvol (aquí tienes más datos) es el sistema de recogida de ideas para la mejora continua que está activo desde 2020 en las dos plantas de Industrias Alegre. El programa presenta retos, promueve mejoras y recoge ideas que se analizan y miden antes de implementarlas. Trimestral y anualmente se premian las mejores propuestas.
Algunas de ellas se recuerdan siempre. De hecho, cuando pedimos a Armata el premio que antes le viene a la memoria, no lo duda: "Una propuesta para montar una bomba de descalcificación de moldes". La idea se ejecutó internamente, en el departamento de mantenimiento, y el coste fue seis veces inferior al que hubiera significado adquirirla a un proveedor externo. Hoy se utiliza de forma continua para purgar los circuitos de refrigeración de los moldes.
No es un caso aislado. Entre las propuestas premiadas los últimos años en Wroclaw figuran ideas para de aumentar el número de piezas almacenadas por caja, mejoras para el mantenimiento de la fábrica o incluso para la automatización de un proceso de transferencia de datos.
Entre todas ellas, hay una propuesta que nuestra colega en Worclaw recuerda especialmente. Y no por su sofisticación, sino por su origen: "Un empleado tuvo que trasladar manualmente 8 toneladas de material en poco tiempo, lo cual supuso un gran esfuerzo físico para él”. De esa situación límite surgió una solicitud al proveedor para cambiar la forma de envasar el granulado.
Un programa maduro y con plena vigencia
Desde la implantación de Núvol en 2020, el programa ha madurado. Hay cada vez más sugerencias y cada vez más están presentadas por los empleados del área de producción. También es posible comprobar que hay un grupo de personas que participa de forma regular, con ideas constantes. Mientras que hay otro perfil que interviene con menos frecuencia, pero que presenta propuestas especialmente trabajadas. "Sus ideas están especialmente bien pensadas y ofrecen un gran valor sustantivo", apunta nuestra interlocutora.
Lo que también ha cambiado es la mirada sobre los elementos que pueden mejorarse. Parámetros que en otro momento parecían fijos, como el número de operarios en una línea, las piezas por caja o la ausencia de paletización en ciertos moldes, han dejado de ser realidades intocables. Y esa es, quizás, la transformación más profunda: un cambio en cómo se mira la planta.
Núvol funciona porque tiene un proceso serio detrás. Cada idea se revisa y se evalúa en función de su viabilidad, sus beneficios, sus costes y sus riesgos. "Si una idea recibe una valoración positiva, no hay obstáculos para su implementación", dice Aleksandra Armata. Lo que pasa el criterio, avanza.
La importancia de escuchar a la plantilla
Y eso, visto desde fuera, comunica algo concreto. "Una persona que visita nuestra planta de producción, percibe el sistema de sugerencias como una señal de que la empresa es moderna, escucha a su personal y se centra en la mejora continua", reflexiona nuestra colega. Una empresa que busca involucrar a los empleados y fomenta la reflexión sobre la calidad, la seguridad y los costes.