Las 5 decisiones que nos permitieron volver a producir tras la dana (y lo que aprendimos)
La tarde del 29 de octubre de 2024, nuestra planta quedó inundada e inoperativa. Treinta personas quedaron atrapadas. Cuando fueron rescatadas, la prioridad fue clara: proteger a las personas y recuperar el suministro a clientes sin romper la cadena de valor. Con la perspectiva que da el tiempo, sabemos que la clave de la reconstrucción fue decidir rápido y ejecutar con disciplina.
Estas fueron las 5 decisiones que marcaron la diferencia.
1. Las personas primero (de verdad)
Lo primero fue la seguridad: evacuación, accesos, zonas habilitadas, procedimientos y control de riesgos en un entorno degradado.
Aprendizaje: poner a las personas en el centro no es un valor abstracto; es una decisión operativa. Cuando el equipo se siente protegido, hay menos ruido, más coordinación y mejores decisiones bajo presión.
2. Un comité de crisis en horas y con roles claros
Tras la fase crítica, activamos un comité por videoconferencia y repartimos responsabilidades con un objetivo: recuperar control y continuidad.
Aprendizaje: en crisis, velocidad no puede ser improvisación. Hace falta gobernanza, un responsable por frente, cadencia de seguimiento y decisiones documentadas.
3. Comunicación interna diaria y unidad
Con las conexiones caídas, RR. HH. improvisó comunicados diarios por WhatsApp durante meses: avances, turnos, necesidades, estado real. Y ocurrió algo clave: se desdibujaron etiquetas. Oficinas, producción, logística y mantenimiento trabajaron codo con codo.
Aprendizaje: la cultura es un sistema de coordinación. La comunicación interna cohesiona y acelera la toma de decisiones difíciles.
4. Proteger al cliente externalizando producción (¡ya!), sin bajar el listón
Con la planta inutilizada, empezamos a externalizar. Implicó encontrar empresas con maquinaria adecuada, coordinar la reparación de más de 80 moldes y desplazar más de 60 personas para sostener nuestros estándares.
Aprendizaje: la continuidad no se improvisa el día del desastre. Se construye con una red de aliados y con un equipo capaz de trasladar una cultura propia fuera de casa sin bajar las exigencias.
5. Más que reconstruir, rediseñar (y mantener el futuro vivo)
En cuanto pudimos intervenir, tomamos una decisión: la planta tenía que quedar mejor que antes. En seis meses se reordenaron layouts y flujos; se invirtió con una lógica mixta (compras rápidas, ingeniería interna y soporte de proveedores) y se recuperó lo mínimo para acelerar plazos.
Y, en paralelo, la innovación y la diversificación no se pararon: se ralentizaron, pero siguieron vivas.
Aprendizaje: si estás obligado a parar, que sea para reducir riesgo futuro y salir más competitivo. Resistir no basta: hay que seguir transformando.
Durante muchos meses, esta historia iba solo de barro. Hoy sabemos que va de continuidad de suministro bajo presión, de cultura de calidad en condiciones extremas y de equipo cohesionado.